Los Paúles dejan la parroquia después de 88 años

Despedida y acción de gracias en la parroquia San Miguel de Miramar (Málaga)

El pasado día 10 de este mes de septiembre tuvo lugar en Málaga un acto sencillo pero muy emotivo y de profundo calado humano. Concretamente, en la parroquia malagueña de San Miguel de Miramar se celebró la despedida oficial de los Paúles que dejan la parroquia y la asume la Diócesis. Se celebró una Eucaristía presidida por el Visitador de la Provincia de Madrid, P. Joaquín González, C. M., y concelebrada por un buen número de Misioneros Paúles de la Provincia de Madrid que dejaron años de su vida en esta parroquia en diversas tareas pastorales.

La Eucaristía no tuvo tintes de despedida triste o nostálgica, sino de verdadera acción de gracias a Dios por la labor entregada y generosa que tantos miembros de la Congregación de la Misión llevaron a cabo en esta parcela de la Iglesia que peregrina en la Costa del Sol. Por supuesto, la acogedora gente malagueña respondió llenando totalmente el templo y resaltando la alegría de ver, de nuevo, a sacerdotes que un día les atendieron. Y el ágape fraterno, después de la Eucaristía, corroboró esa alegría y esa acción de gracias.

Hubo dos momentos importantes en la celebración que, de alguna manera, resumen lo vivido esa tarde-noche del 10 de septiembre: la homilía del P. Joaquín González y la intervención, en nombre de todo el Pueblo de Dios, de D. Joaquín Fernández, feligrés de la parroquia y afamado poeta.

El P. Visitador, Joaquín González, C. M., en su homilía, resaltó una serie de ideas claves para entender la marcha de los Paúles y el encuentro “agraciado” que se celebró. Recogemos aquí cuatro amplios párrafos de su homilía:

-- “Podríamos quedarnos en el aspecto negativo y triste: ¡Qué pena, los Padres Paúles dejan la parroquia! Es verdad, es una pena para vosotros y también para nosotros. Pero yo os invito a ver este acontecimiento en positivo y desde la fe: ¡Qué suerte hemos tenido, nosotros los Paúles y vosotros, queridos feligreses, al haber podido compartir la vida y celebrar la fe juntos durante tantos años! Sí, es verdad, ha sido una suerte para nosotros trabajar en esta Diócesis y en esta ciudad de Málaga, con un clima tan extraordinario y con una gente mucho mejor aún, y esos sois vosotros. Y ha sido una suerte el poder evangelizar, desde nuestro propio carisma vicenciano, en esta parroquia. Os invito, pues, a decir y cantar, como lo hacía el pueblo de Israel: ‘El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres’. O como María lo hacía en el Magnificat: ‘El Señor hizo en mi maravillas, gloria al Señor’”.

-- “A vosotros os habrá causado extrañeza y pena esta noticia. Pero mucho más dolor supone para los que nos toca tomar estas decisiones, muy discernidas y meditadas dada la disminución de personal y el envejecimiento. Me hubiera gustado haberos dado la noticia personalmente, pero no siempre salen las cosas como los humanos las planificamos. Os pido disculpas. Yo, como Visitador de la Provincia de Madrid, sabía que tenía una deuda con vosotros, y por eso he querido estar hoy aquí, dando gracias a Dios y dándoos gracias a vosotros”.

-- “He querido que me acompañasen los Padres que han pasado por esta comunidad y parroquia en años anteriores. Unos han podido venir y otros no. Cuatro de ellos han sido vuestros párrocos: Padres Miguel, Valeriano, Jesús Mª y Benedicto. Otros han estado como vicarios o colaboradores: Padres Eutiquio, Chema, Paco y Rafa. También me acompañan el P. Roberto, nuestro administrador provincial, y otro paúl malagueño, el P. Ángel Garrido, que actualmente está destinado en la Misión de Punta Arenas, en el Estrecho de Magallanes (Chile). Otros Padres que han pasado por aquí no les ha sido posible venir por sus distinas ocupaciones o por las dificultades de sus muchos años, como es el caso del P. Enrique Velayos, con casi 95 años, que se une a nosotros desde Ávila. El P. Fernando, como párroco saliente, vendrá el próximo día 20 para estar presente en la entrada del nuevo párroco, D. Antonio Collado”.

-- “Dejamos de atender a la parroquia de San Miguel, pero seguimos en Málaga. Queda muy reducida la comunidad. Los Padres Miguel y Chema, en la medida de sus posibilidades, seguirán atendiendo a la Familia Vicenciana en esta Diócesis de Málaga. Ellos han tenido la suerte de seguir disfrutando de esta tierra malagueña y compartiendo vuestra amistad”.

Al final de la Eucaristía, en la acción de gracias, el feligrés D. Joaquín Fernández tomó la palabra en representación de toda la parroquia. Con innegables acentos poéticos se valió de una frase del poeta latino Virgilio para poner el broche de oro. Transcribimos su intervención íntegramente:

“Tempus fugit. Es el recuerdo de una frase de Virgilio: ‘Fugit irreparabile tempus’. Para nosotros esta parroquia comenzó en 1908. Era una capilla, hasta que en 1927 llegaron a ella los Padres Paúles y establecieron una comunidad que se hizo cargo de su culto. Sería una historia muy larga, y yo quiero ser muy breve.

Sí haré constar que, año tras año, se fue transformando de capilla a iglesia y de iglesia a parroquia, hasta nuestros días.

Desde entonces, han ido desfilando por aquí muchos Padres Paúles. Ellos han sido una bendición para muchísimas almas; han sido un verdadero regalo de Dios. Cada familia, cada feligrés tiene, seguro, mucho que contar de ellos y se su cariñoso acercamiento a nosotros.

Los Paúles han sido, aparte de sacerdotes, amigos, consejeros, y hasta se han convertido en verdaderos familiares nuestros. Han convivido con nosotros, han ido a nuestras casas, han llorado y reído con nuestras gentes. Con ellos hemos hecho mucho por los demás. Los queremos. Y los queremos a todos. Recordamos mucho a los ausentes, a los que han ido pasando por aquí. Echamos mucho de menos a los que se han marchado para siempre y eran nuestros amigos. A los que están ahora aquí, muchos venidos de lejos, queremos darles las gracias de todo corazón. Un abrazo muy fuerte para todos.

Y ahora, el porqué de mi cita latina: ‘Tempus fugit’ (El tiempo huye). Ha llegado el momento y los Paúles se van. No indagamos las razones de su marcha, seguro que las tienen, pero deben permitirnos que nos sintamos un poco abandonados. Y tienen que comprendernos...

Termino con un soneto mío que cerró una historia de esta parroquia, escrita por el difunto P. Federico García y el P. Miguel Romón Vita. Este soneto se titula ‘La primera piedra’ y dice así:

La fecha no la tengo en mi memoria;

alguien, que es para mí desconocido,

tuvo el afán genial y decidido

de crear el motivo de esta historia.

Una idea feliz y laudatoria;

un proyecto entre amigos compartido

y un jardín en capilla convertido

para dar al Señor honor y gloria.

Un grano de mostaza que germina

y con la ayuda humana y la divina

se transforma en un templo parroquial.

Paúles en quehacer que no termina

y el arcángel Miguel luz que ilumina

la prometida ruta celestial”.

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Por Fechas

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