Al hilo de la Misión parroquial en Son Oliva (Palma de Mallorca)

Dos reflexiones sobre la misión parroquial compartida

Entre los días 7-22 del pasado mes de abril de este año 2018, el EMVE (Equipo Misionero Vicenciano de Evangelización) llevó a cabo una Misión parroquial en Palma de Mallorca, concretamente en la parroquia Sagrada Familia de Son Oliva, un barrio perteneciente al distrito Norte de la capital.

Al hilo de esa Misión, el EMVR nos envía una breve reflexión sobre la participación y la colaboración de las diversas ramas de la Familia Vicenciana en esta tarea evangelizadora. Esta reflexión tiene dos partes: una, más general, y otra, en forma de testimonio de una Hija de la Caridad que participó en la citada Misión parroquial.

1) Reflexión general

Vivir la complementariedad entre nosotros como Familia Vicenciana es el secreto de la fecundidad en el servicio de la misión parroquial.

Las misiones parroquiales siempre requieren el equipo misionero vicenciano constituido por los Misioneros Paúles, Hijas de la Caridad, Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI), jóvenes de JMV, Voluntarias/os de AIC, miembros de la Sociedad de San Vicente de Paúl, miembros de la AMM… En definitiva, miembros de cualquier rama vicenciana que tuvieran disponibilidad para la evangelización.

Pasar estos días de encuentro en la calle con la vida de la gente, en los colegios, instituciones y en la parroquia que se pone en misión, juntos como vicencianos, nos enriquece mucho. Descubrimos más la unión de nuestra fuerza vicenciana, Misión y Caridad unidos al cien por cien.

Además, el testimonio de vernos juntos en comunidad, como Familia Vicenciana, anima mucho a las comunidades parroquiales. Es como si les transmitiéramos que la parroquia puede ser una verdadera familia en sus diversas vocaciones y pastorales. De hecho, en las misiones parroquiales donde han participado seglares como Cristina Aranguren, de MISEVI, o May Domínguez, de AIC, despiertan mucho la ilusión de los seglares a ser discípulos misioneros y encontrar sentido a compartir el Evangelio y animar a su parroquia para que sea más misionera. Esta complementariedad de la Familia Vicenciana es un regalo para nuestra fuerza misionera.

El equipo misionero vicenciano de la parroquia Sagrada Familia de Son Oliva estuvo formado por los Misioneros Paúles del EMVE y por Sor María Teresa Andrés, Sor Herme Calle González, y Sor María del Prado Ramos Estrada.

2) Testimonio de una Hija de la Caridad

Hoy me brota desde el corazón una acción de gracias al Señor de la vida, de la Palabra y de la Misericordia.

En primer lugar, quiero agradecer al EMVE el haberme brindado la oportunidad de participar en la Misión parroquial de la parroquia Sagrada Familia de Son Oliva (Palma de Mallorca). Y que, sin conocerme de nada, hayan puesto su confianza en mí. También quiero agradecer al P. Fausto, C. M. y a las Hermanas su aceptación y los momentos que compartidos juntos.

También quiero daros las gracias a vosotros por vuestra hospitalidad, acogida, cercanía, cariño y dedicación por nosotros durante estos días. Agradecimiento sincero porque habéis colaborado en la Misión de la Iglesia; porque os habéis abierto a la Palabra y habéis acogido en vuestro corazón la semilla evangelizadora que ha caído en vuestros campos personales. Ahora tenéis que cultivarla y no dejar que se pierda.

El salmo que hemos proclamado decía: “Es el Señor quien lo ha hecho”. Así ha sido, ha sido Él el que ha permitido y me ha regalado estas dos oportunidades de venir a esta Misión junto a vosotros.

Una frase que siempre llevo de telón de fondo en mi vida es la de San Pablo: “Todo lo estimo como pérdida por ganarle a Él”. Desde luego que el Señor es el tesoro más grande que tengo, y en esta Misión me ha tocado el corazón y me ha despertado e iluminado la acción evangelizadora que todo cristiano tenemos que proclamar y que yo, desde mi vida consagrada y desde el espíritu de San Vicente, tengo encomendado llevar a cabo.

La experiencia que me llevo de esta Misión es muy grande, porque me he acercado a vosotros, he conocido vuestras realidades y he podido compartir vida, oración y fraternidad en todas las celebraciones: de los enfermos, la renovación de las promesas matrimoniales, las fiestas de familias con los niños, el envío de animadores y dueños de casas, la celebración penitencial, en las visitas a las comunidades familiares, en la eucaristías y oraciones de cada día y en las fiestas de las familias con los niños.

No puedo pasar por alto las visitas al colegio y las actividades que hemos hecho con los niños en el cole, debido a que mi servicio en Zamora es la tarea de educadora de los niños.

Como Hija de la Caridad, esta Misión me ha supuesto un empuje muy fuerte en mi vida espiritual. Me ha marcado mucho y me hace ser más humilde y sencilla en mi vida, sabiendo que Jesús es el centro de mi vida.

Muchas gracias por todo y a todos.

Sor María del Prado Ramos, Hija de la Caridad

A continuación, ponemos una serie e fotos correspondientes a la citada Misión parroquial de la parroquia Sagrada Familia de Son Oliva (Palma de Mallorca)

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Por Fechas

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