“¡Estuve con Vicentinos de verdad!”

Ejercicios Espirituales en la Misión de Honduras

Entre los días 8 al 15 de abril de este año 2016, tuve el gusto de compartir la vida que llevan varios de los Vicentinos (Congregación de la Misión-Lazaristas-Paulinos-Paúles) sirviendo en Honduras. Entre los días 11 al 15 estuvimos de retiro en un lugar precioso que tienen en Honduras para ese efecto,  camino a “Valle de Ángeles” (lugar precioso de Honduras) en el pueblo llamado “Tres Rosas”.

Vi, con ojos de niño asombrado y de creyente sincero,  varios rasgos de la vida de ocho sacerdotes y dos seminaristas en experiencia pastoral que hablan a voces de la “vicentinidad” (sit venia verbo) de esos hijos de San Vicente de Paúl. En la parroquia de la Medalla Milagrosa noté el ejercicio generoso del ministerio sacerdotal, noté las obras sociales que se hacen para el servicio de los pobres. Noté el talante natural de los seminaristas, que tienen el Seminario San Vicente de Paúl al lado de la Parroquia.

Vi, con ojos de niño asombrado y de creyente sincero, la actualización del carisma de San Vicente en los sacerdotes que trabajan en la misión de la Moskitia, zona indígena con varios idiomas y exigencias propias de las misiones más difíciles que tiene la Iglesia. Me encantó verlos contentos de su ministerio. Me encantó verlos hacer el esfuerzo de aprender el idioma de los miskitos. Me encantó notarlos dedicados a su ministerio sin hacerse las víctimas, porque les correspondió un trabajo pesado. Me dio gusto inmenso saber que los seminaristas hacen experiencia por esas misiones difíciles para aprender a ser un vicentino de verdad. En suma, me dio gusto ver que el carisma de la misión, propio de la Congregación, es para los vicentinos que trabajan en Honduras el trabajo más común y corriente que realizan.

Vi, con ojos de niño asombrado y de creyente sincero, la bondad generosa de los no hondureños que trabajan en esa tierra. Cuatro  colombianos que han asumido las tareas de las parroquias y de la misión como si fueran hondureños de corazón. Un español anciano, que ha dejado su vida a tiras en América. Dos españoles jóvenes, que transpiraban cariño, compromiso y amor a su vocación por cada uno de sus poros. Un tico, que parece haber vivido siempre en Honduras por la soltura y agilidad con que se desempeña en esa tierra adoptada como su patria.

Vi, con ojos de niño asombrado y de creyente sincero, a dos oriundos de la Moskitia que están contentos de servir a los de su propia cultura con gran generosidad y gran naturalidad. Me encantó verlos orgullosos de sus cantos y de sus celebraciones en lengua de la Moskitia. Me dio gusto inmenso percibirlos contentos y sin cara de funeral porque están en la zona difícil. Ellos son el producto de muchos esfuerzos de la misión realizados por la Congregación en esa zona. El fruto que producirá su ministerio podrá cuantificarlo sólo Dios.

Me edificó sobremanera la naturalidad con que rezaban, y es que misión sin oración es impensable. Me edificó sobremanera la forma afectuosa de tratarse como hermanos, que debe ser propia de toda Congregación. Sólo los que se quieren (creo que algo así dijo San Vicente) están bien pertrechados para ejercer el servicio pastoral, y más cuando se trata de la misión vicentina que se vuelca a favor de los pobres. Me dio gusto inmenso compartir con ellos la mesa de la Palabra, de la Eucaristía y la mesa común y corriente.

Tengo la convicción de que predicar un retiro le hace más bien al predicador que a los ejercitantes. De veras, salí de ese retiro con sinceros deseos de conversión y con la confianza puesta en la gracia de Dios.

Al agradecer a todos los ejercitantes las lecciones de “vicentinismo” que me dieron, les quiero recordar una frase de San Vicente de difícil traducción: “Côtoyer la Providence”. Tengan claro que en todos los trabajos pastorales y en todas las obras sociales se debe vivir, como vivió San Vicente,  con una absoluta confianza en la Providencia a la que tenemos al lado (côteyer) para fecundar la pobreza de nuestro servicio.

Con admiración, cariño y respeto los saludo como los miskitos en el saludo de paz: que de nuestros corazones se haga uno solo.

P. Víctor Hugo Munguía Castro

ozio_gallery_nano

Comparte

Por Fechas

Noticias lista

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28
  • 29
  • 30
  • 31
  • 32
  • 33
  • 34
  • 35
  • 36
  • 37
  • 38
  • 39
  • 40
  • 41
  • 42
  • 43
  • 44
  • 45
  • 46
  • 47
  • 48
  • 49
  • 50
  • 51
  • 52
  • 53
  • 54
  • 55
  • 56
  • 57
  • 58
  • 59
  • 60
  • 61
  • 62
  • 63
  • 64
  • 65
  • 66
  • 67
  • 68
  • 69
  • 70
  • 71
  • 72
  • 73
  • 74
  • 75
  • 76
  • 77
  • 78
  • 79
  • 80
  • 81
  • 82
  • 83
  • 84
  • 85
  • 86