Días 5º y 6º (Santa Marta de Tormes-Salamanca, 18 y 19 de septiembre de 2015)

Las Asambleas de Barcelona, Madrid y Salamanca ponen el punto final

“Dentro del proceso de reconfiguración, hemos dado un paso que es pequeño para el hombre, pero es un enorme salto para la Congregación”. Así comenzó su homilía de clausura oficial de las Asambleas Provinciales de Barcelona, Madrid y Salamanca, el P. Juan de la Rosa, Visitador de la Provincia canónica de Salamanca, parafraseando lo dicho por Neil Armstrong al pisar la luna. Eran las 12,30 horas del sábado 19 de septiembre, cuando todos los asambleístas, reunidos en la iglesia, daban por finalizada una reunión tan importante como son las Asambleas Provinciales, celebrando la Acción de gracias por excelencia. El cielo estaba completamente claro y el sol aparecía radiante de luz y calor. ¿Presagio de algo hermoso y esperanzador?

Pero es necesario rebobinar para situarnos en el viernes 18 por la mañana y contemplar a los asambleístas atados a sus asientos en las salas de cada Asamblea Provincial. Fue el trabajo de toda la mañana. Primero, para seguir con la votación definitiva del Documento que el día anterior fue estudiado, discutido, visto por el envés y por el revés, vuelto a ver y a discutir... Me refiero al Documento donde tiene que fijarse el acta de nacimiento, de lugar, de fecha, de nombre de la futura nueva Provincia. Y los asambleístas cumplieron con su trabajo y votaron. Después, cada Asamblea trabajó en algunos temas particulares de cada Provincia.

Pero, en esa franja laboral de la mañana, los asambleístas también llevaron a cabo otro encargo: designar a los delegados que irán a la próxima Asamblea General, a Chicago. La designación, como siempre se hace en estos casos, fue por votación escrita y secreta. Los afortunados viajeros son los siguientes:

-- Provincia de Barcelona: primer delegado: P. Javier Serra; delegado suplente: P. José Luis López.

-- Provincia de Madrid: primer delegado: P. Antonio Ruiz; delegado suplente: P. Luis Miguel Rojo.

-- Provincia de Salamanca: primer delegado: P. José Manuel Villar; delegado suplente: P. David Fernández.

En toda Asamblea, casi siempre aparece un tema, un Documento, unas cuestiones... con sabor y color jurídico. Y casi siempre resulta la pesadilla de los asambleístas. Bueno, pues con mayor razón no podía faltar en estas Asambleas. Se trata del Documento titulado “Normas Provinciales para la fase transitoria”. Y, aunque no eran muchas normas, más bien pocas, dieron bastante juego parlamentario. Aquí comenzaron a salir en pleno “modos” admitidos por la Comisión, “modos” rechazados, preguntas, enmiendas, correcciones, modificaciones... Lo normal en el tratamiento de textos jurídicos. Los Padres José Mulet y Antonio Ruiz presentaron el Documento, defendieron lo elaborado por la Comisión y vieron cómo el Documento de “Normas para la fase transitoria” era votado y aceptado en su totalidad.

Cuando parecía que ya no quedaba ningún Documento, apareció uno titulado “Orientaciones al Visitador y su Consejo”. Y otra vez el pleno se pobló de intervenciones variadas en torno a dos ejes fundamentales: que si esa “Orientaciones” no tienen razón de ser, que si esas “Orientaciones” sí tienen su función práctica... Se terminó la discusión con la herramienta que usa siempre la Asamblea, con el voto. Y esta vez, el voto fue afirmativo, es decir, que esas “Orientaciones” sean presentadas al Visitador y su Consejo.

El sábado 19 se resume con una palabra muy esperada por una buena parte de los asambleístas: clausura. No clausura monacal, sino clausura en el sentido de la cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia Española: “Acto solemne con que se terminan las deliberaciones de un Congreso”. O, en nuestro caso de unas Asambleas Provinciales.

El P. Joaquín González, Visitador de la Provincia de Madrid, pronunció, en el “salón del trono”, un breve discurso de clausura de las tres Asambleas Provinciales. Dejó una frase para la posteridad: “Los buenos guisos hay que dejarlos reposar”. Y en cada sala de las Asambleas, cada Visitador entonó la frase típica y tópica del ritual propio de estas ocasiones: “Doy por clausurada esta Asamblea Provincial”.

Este cronista no quiere terminar su modesta tarea, que consiste en el arte de juntar palabras, sin dos agradecimientos sinceros: primero, a ustedes los lectores, porque sin lectores no hay crónicas ni escritos. Y segundo, al P. Roberto Calero, de la Provincia de Madrid, por su ayuda inestimable en su oficio voluntario de fotógrafo (en una de las fotos que, a continuación ponemos, aparece el fotógrafo y el autor de estas crónicas a la sombra de la estatua de San Vicente de Paúl). Y es que estamos en la era de la imagen, y en una página web, la imagen vale más que la palabra escrita. Por eso, sin fotografías, estas crónicas hubieran quedado muy tristes y desvaídas.

Celestino Fernández, C. M.

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