Después de dieciocho años de labor pastoral

Los Paúles dejan la Parroquia de Ntra. Señora de Altagracia, de Madrid

En la reunión tenida en Barcelona el día 27 del pasado mes de abril, los Visitadores de Barcelona, Madrid y Salamanca, como final de varias deliberaciones anteriores, tomaron la decisión de entregar al Arzobispado de Madrid la Parroquia de “Nuestra Señora de Altagracia”, atendida desde finales de 1997 por los Misioneros Paúles de la Provincia de Salamanca.

Tres razones principales son las que fundamentan esta decisión: la revisión de Obras a causa de la escasez de personal, la presencia de la Congregación de la Misión en varias Parroquias de Madrid, y el nuevo destino de la casa de la calle Serafín Ramírez al ser elegida como sede de la nueva Provincia San Vicente de Paúl-España.

Los Misioneros Paúles se hicieron cargo de la Parroquia a finales de 1997, siendo su primer Párroco el P. Antonio Valdivieso, C. M., fallecido a los pocos meses de manera repentina en Bilbao. Le suplió temporalmente el P. Manuel Canal, C. M., luego el P. José Eugenio López, C. M. y después, de forma definitiva, de nuevo el P. Canal desde el año 2001 al año 2007. De septiembre de 2007 a septiembre de 2011, el P. Eladio Gómez Barrio, C. M., y desde esa fecha hasta el presente, el P. Manuel Freire Quintero, C. M.

La Comunidad, al pasar del piso de la calle Infante Mercedes y dejar la Parroquia de San Enrique, estuvo situada en unos bajos de la calle Valldemosa, muy cerca de los locales parroquiales en la calle Valle de Belagua. Terminadas las obras de la casa, se trasladó a la nueva residencia en la calle Serafín Ramírez, a principios del año 2000, siendo Superior el P. José Eugenio López. Ella sirvió de estancia a muchos Paúles de la Provincia de Salamanca con ocasión de estudios y reciclaje, como los Padres Felipe Ortiz, David Fernández, Sergio Asenjo, Calos López, Eblerino Díez Llamazares, Crisanto Fernández, amén de otros de varias Provincias de Colombia, Cuba y Portugal.

El Arzobispado proyectó la construcción de un nuevo templo en terrenos próximos a los anteriores y mejor situados. La inauguración del mismo tuvo lugar el 4 de mayo del año 2013, con la bendición y dedicación del altar por parte del Sr. Cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela. Con una magnífica infraestructura de salas y salones, estacionamiento subterráneo, biblioteca, hogar para mayores, etc... Los Paúles tratamos de ir construyendo la “Iglesia de piedras vivas”, atendiendo sobre todo a la labor de caridad y evangelización, aparte de muchos servicios y actividades en bien de las comunidades de vecinos.

A mediados del mes de mayo de este año 2016, los Padres Joaquín González, C. M. y Juan de la Rosa, C. M. manifestaron al Sr Arzobispo de Madrid, Don Carlos Osoro, la decisión tomada. Al parecer, fue aceptada sin mayores resistencias, y encomendó los pasos a seguir a Don Ángel Camino, Vicario de la VIII Vicaría Episcopal. Los Misioneros del Verbo Divino venían solicitando una presencia en la Archidiócesis para su labor pastoral y carismática, en atención a comunidades y grupos étnicos.

Huelga decir que la visita del Provincial del Verbo Divino, P. Macario Villalón, y otros compañeros a la Parroquia y a sus instalaciones les encantó, máxime con la ventaja de disponer de dos viviendas en el complejo parroquial.

La despedida de los Misioneros Paúles y la bienvenida a los Misioneros del Verbo Divino tuvo lugar el domingo día 4 del presente mes de septiembre. Don Ángel Camino, en la Eucaristía de las 12,30, se deshizo en gratitud  y elogios a la labor pastoral de los Paúles durante los dieciocho años de su estancia en la Parroquia, así como los mejores deseos para los que van a continuar la tarea. Por parte de éstos, concelebró el Provincial, P. Macario Villalón y el vicario parroquial, P. Salvador Espinosa, joven mexicano. El párroco, P. Ghiva, ausente por compromiso familiar en su país, India, trabaja en España hace veinte años y tomará posesión a mediados de mes.

Al final de la Eucaristía, el P. Manuel Freire, C. M. justificó en pocas palabras las razones de la decisión tomada por la Congregación de la Misión. Una prueba fidedigna para los feligreses ha sido la ausencia de Padres, como han podido constatar sobre todo este último año, y que también han dejado las capellanías de las Hijas de la Caridad en el Colegio de Santa Isabel y la Residencia de Pozuelo de Alarcón. Invitó a los feligreses a dar gracias a Dios por no quedar desamparados y alegrarse porque, ¿en qué mejores manos podemos dejarlos que en las manos de los Misioneros del Verbo Divino?

Los pesares no impidieron nutridos aplausos, que se repitieron luego en el salón parroquial con un vino español y la canción “Algo se muere en el alma…”, que la inspiración popular completó con estos versos:

“Ese vacío que dejan los Paúles que se van…

Tantos momentos vividos hemos podido disfrutar

desde el día que llegasteis a nuestra Comunidad.

Os queremos dar las gracias. Nunca debéis olvidar

que Altagracia es vuestra casa, ahora y por siempre jamás.

No se vayan todavía, no se vayan, por favor.

No se vayan todavía que toda la parroquia entera

cantando les dice adiós”.

Manuel Freire, C. M.

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Por Fechas

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